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Tinta Fresca - Reseñas de libros | ENTREVISTA Laura Restrepo | AUTOR

AUTOR

Laura Restrepo

Reseña

Laura Restrepo habla sobre Demasiados héroes, un libro íntimo donde la autora de La novia oscura y Delirio narra la relación de una madre con su hijo, lo que significa crecer sin padre y la militancia política durante la dictadura argentina.  

Cuéntanos un poco sobre Demasiados héroes Es una novela narrada en diálogo, básicamente. Tienes dos protagonistas: Lorenza, la madre, y su hijo adolescente Mateo.  Salen los dos a buscar al padre de Mateo, a quien Mateo prácticamente no conoce porque no lo ve desde que tiene dos años y medio de edad. Es como se teje la novela con la enorme dificultad de dos lenguajes muy distintos, esa relación entre madre e hijo y todo lo que significa ese fantasma que para el hijo es el padre ausente. Hay un episodio muy complejo que para el niño no está claro, que él llama “el episodio oscuro” que hace parte de la intriga de la novela y que tiene que ver con las razones por las cuales ese padre ha desaparecido. Entonces, ellos van juntos a averiguar cómo fue, qué fue lo pasó en ese episodio traumático, doloroso. Yo diría que es básicamente una novela  sobre la ausencia del padre, lo que significa crecer sin padre y lo que significa tener la relación de una madre con su hijo adolescente. Ese momento de la vida donde no es niño ni es adulto, en donde la enorme cercanía que siempre ha habido entre madre e hijo de pronto se empieza a romper porque el hijo empieza a perfilarse como una persona distinta. La sorpresa es también de la madre de ver que ese niño que era totalmente suyo de golpe es un adulto que tiene sus propias posiciones.

Podría decirse que es un libro también escrito para jóvenes que se criaron con la ausencia del padre? ¿Fue esa tu intención?  Bueno, tú escribes en general, ¿cierto?, porque son, ante todo, historias de seres humanos que para cualquier otro ser humano uno quiere que sea interesante. Pero Mateo es el protagonista de la novela, el adolescente que tiene que enfrentarse a ese vacío tremendo que es no saber quién es su padre. Desde el punto de vista literario era un personaje bien interesante para mí porque es un personaje con una urgencia enorme de reconstruir una memoria y que sin embargo no tiene recuerdos propios porque las cosas suceden cuando está demasiado pequeño para grabarlas en la memoria. Entonces, tiene que recurrir a los recuerdos de la madre, que es una persona que no tiene demasiado interés en recordar. Ella es una mujer de acción, una militante. Es una novela política porque los padres del muchacho se han conocido, y han tenido una relación donde ella queda embarazada, militando en contra de la dictadura de los años 70 y 80 en la Argentina. En esa medida, Mateo lleva  la voz cantante, es quien tiene el gran enigma  por solucionar.

¿Qué querías conseguir con la novela? Yo quería lograr una cosa, que ya los lectores dirán si sienten que se logra o no. Es algo difícil para un escritor: hacer que un personaje se transforme, que crezca. Yo quería que el lector abra la primera página y se encuentre con un niño turbado, confundido, para quien la ausencia del padre pesa como una especie de hueco negro que le impide asumir su adolescencia y crecer, y que cuando el lector cerrara el libro, en la última página, se despidiera de un muchacho que ya se ha convertido en un adulto. Esa era el propósito, ver crecer a Mateo.

La novela tiene tonos autobiográficos… Están las cartas de mi hijo a su padre, porque mucha de la historia está tomada de cosas vividas [pero] yo no diría para nada que es una novela autobiográfica  en la medida en que los personajes, una vez que tú empiezas a montarlos en el terreno de la literatura y de la ficción, las personas se te vuelven eso, personajes.  Pero de todas maneras,  habían como ciertas claves que yo tomaba de las cartas de mi hijo a su padre, cartas que yo guardaba porque no tenía a donde mandarlas porque no sabíamos dónde estaba. Esas cartas fueron importantes para mí, para no esquematizar la figura del adolescente. No pensaría que una persona que habla un poco como un niño tendría que escribir también como un niño y las cartas siempre eran como un llamado de atención. Cuando ese adolescente que es Mateo se enfrenta al gran tema que lo problematiza que es el del padre, su voz es más madura que la de la propia madre, que es una persona que tiene más dificultad en manejar sus recuerdos. Yo creo que en parte el problema de Mateo es el padre ausente y en parte son los silencios de la madre, como una mujer con poca capacidad de introspección. Quien construye la intimidad a lo largo de la novela es el muchacho, tomando de un rompecabezas disperso, ¿cierto?, agarrando una pieza aquí, una pieza allá, él va armando porque, desde luego, toda la novela está sumida en una niebla que es la clandestinidad en la cual vivían el padre y la madre, donde no sabían ni siquiera el nombre verdadero del uno y el otro, donde todo de alguna manera se tenía que manejar en secreto por una razón, para no caer en manos de la dictadura. Entonces, esa existencia clandestina hace que los secretos sean dobles, los secretos de la vida y los secretos de la militancia. Mateo es como un personaje que va tratando de despejar la niebla que rodea sus años de infancia y de crecimiento.

¿Cuáles son tus recuerdos, el aprendizaje más vivo, de tus años en la Argentina de la dictadura? Yo creo que hay un doble aprendizaje. Por un lado, el que está expresado en Lorenza, ¿cierto?, que es haber sentido la necesidad de solidaridad latinoamericana de hacerse presente, asumir eso, ir a un pueblo sometido, esclavizado por un poder tiránico, violento, de tomar el destino en las propias manos al salirle al paso a una dictadura, aprender todos los códigos de la clandestinidad, porque la represión tenía sus códigos pero la militancia en la clandestinidad tenía los propios, ¿cierto. En la novela está un poco descifrado cuáles son todas esas claves de conducta que no podías romper y en la medida en que lo hicieras, tenías manera de moverte sin caer preso, que tenía repercusiones fuertes. Fue una militancia no armada, porque las armas siempre me han disgustado. Era militancia clandestina porque todos los partidos estaban prohibidos, pero era una resistencia civil no armada. Y la otra enseñanza es la que le viene a Lorenza a través de Mateo, que ya son las repercusiones de todo lo que ella no se ha querido decir. Como ese silencio implicaba también un cierto vacío interior, como la vida de pareja, la relación con el hijo, eran cosas que quedaban aplastadas ante la urgencia de estar lidiando con un enemigo tremendo que te acecha desde afuera. Esos silencios hay que llenarlos, me pesan y no me dejan crecer, le dice Mateo a su madre.

Marcela Álvarez, Editora de TintaFresca

 DEMASIDOS HEROES

DEMASIADOS HÉROES
Laura Restrepo
Alfaguara
$21.99 – tapa blanda
978-1603966429


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