Entrevistas

Mi mundo adorado

"Es imposible no reconocer que los vestigios de la discriminación toman mucho tiempo en borrarse", dice en su nuevo libro autobiográfico Sonia Sotomayor, la primera mujer hispana miembro de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos. En sus memorias, Mi mundo adorado, la jueza incluye reveladores pasajes sobre su infancia en un barrio pobre del Bronx en Nueva York y las dificultades que enfrentó para convertirse en una profesional en un ambiente plagado de racismo. Apenas una semana después de salir publicado, el libro se colocó al tope de las listas de los más vendidos.

El libro de Sotomayor no es la primera vez que un juez del Tribunal Supremo abre una ventana literaria hacia su vida personal. Clarence Thomas describió su experiencia con la pobreza, el racismo y la discriminación en El hijo de mi abuelo, y Sandra Day O'Connor escribió sobre su vida como una niña creciendo en un rancho de Arizona en sus memorias Lazy B. Otros jueces activos de la Suprema Corte también han escrito libros, pero son mucho menos personales y, en cambio se dedican a describir hechos históricos o a plantear argumentos legales.

Sin embargo, Sotomayor se atreve a pintar un autorretrato más revelador que sus dos antecesores, dispuesta a admitir sus más profundas inseguridades. En 335 páginas la jueza cuenta su infancia con un padre alcohólico y una madre que con frecuencia estaba ausente del hogar. Diagnosticada con diabetes desde una edad temprana, se orinaba en la cama, sufría de desmayos y a los nueve años tuvo que aprender a inyectarse dosis diarias de insulina para regular el azúcar en la sangre.

Sotomayor, de origen puertorriqueño, recibió un adelanto de más de un millón de dólares para escribir estas memorias. El libro no se refiere a sus más de tres años de servicio como jueza de la Corte Suprema ni al día en que hizo historia—como la primera latina y la tercera mujer—tras ser nombrada en 2009 por el presidente Barack Obama como uno de los nueve magistrados del Tribunal. En cambio, narra la historia de su ascenso de un hogar en el que se hablaba muy poco inglés hasta su entrada en servicio como juez federal en 1992.

En el prefacio del libro, Sotomayor explica que la inspiración para escribir unas memorias tan reveladoras fue una pregunta que le hicieron de cuánto le debía a haber tenido una niñez feliz. La autora confiesa que le costó trabajo responder. “No me habría considerado absolutamente feliz de niña”, escribe.

“Lo más fundamental, mi propósito al escribir estas memorias, fue hacer accesible mi ejemplo esperanzador. Las personas que viven en circunstancias difíciles necesitan saber que existen finales felices”, agrega la jueza.

Tras admitir que el escribir sobre su vida personal con tanta familiaridad implica cierta vulnerabilidad Sotomayor pasa a revelar sus miedos, describir sus limitaciones, confesar sus sueños y a describir las dificultades que le ayudaron a forjar "fortalezas insospechadas".

Sotomayor admite que su batalla de por vida contra la diabetes y el temor de que podría morir cualquier día han jugado un papel importante en su decisión de no tener hijos. Se casó con su novio de High School, Kevin Noonan, poco después de graduarse de la universidad. Se divorciaron mientras Sotomayor trabajaba como fiscal en Manhattan, pero se separaron de forma amistosa.

Sin embargo, la parte de su vida que describe en las memorias que más llama la atención es en la que revive su entrada a la prestigiosa Universidad de Princeton, mediante el programa destinado a equilibrar el número de estudiantes pertenecientes a minorías conocido como Acción Afirmativa. La beca la ayudó a beneficiarse de una educación privilegiada pero a la vez la obligó a enfrentar la crueldad del racismo y la discriminación.

Otros estudiantes mantenían una actitud de hostilidad hacia las minorías, y el periódico de la universidad publicaba de forma rutinaria las cartas que lamentaban la presencia de estudiantes en el campus a través de lo que llamaban remedios raciales. “Había buitres volando en círculos, listos para lanzarse cuando tropezáramos”, escribe Sotomayor, pero agrega que el controversial programa abrió puertas a hispanos y afro-americanos a un tipo de educación con el que no se atrevían a soñar.

Sotomayor dice que escribió estas memorias con la intención de contar una buena historia. Pero su libro es mucho más: es una lección de cómo vencer la adversidad y autodescubrirse en el proceso.

Sobre la autora
Sonia Sotomayor nació en 1954, en el Bronx, Nueva York. Se graduó suma cum laude (con honores) de la Universidad de Princeton en 1976 y de la Escuela de Derecho de Yale en 1979. Trabajó como asistente del Fiscal de Distrito del Condado de Nueva York y luego en la firma Pavia & Harcourt. Fue juez en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York y en la Corte de Apelaciones de Estados Unidos para el Segundo Circuito. Asumió la función de Juez Asociada de la Corte Suprema de Estados Unidos en agosto de 2009.

Reseña realizada por Marcia Facundo, periodista.

Mi mundo adorado

Mi mundo adorado

Sonia Sotomayor
Vintage Español
ISBN: 978-0345804099
Precio: $27.95 – Tapa dura
E-book: B009UC0072
Fecha de publicación: Enero 2013

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